viernes, 13 de enero de 2012

Retorno a la normalidad

 La mía, y continuamos con los proyectos personales.
Este “diario” me ha servido para asimilar las experiencias vividas durante estas semanas, como rincón de reflexión y retiro para recopilar ideas y madurar las vivencias. Hablar sin interrupciones y medir las palabras antes de editarlas y sobre todo, decir lo justo y necesario, no más, no hace falta más. Hay cosas que se han quedado en el tintero y otras que no se pueden explicar, hay que verlas y vivirlas.

Algunos no habéis entendido muy bien lo que hacía allí, pero en el fondo no era lo importante. Lo importante son las vivencias, la gente que ha compartido su tiempo conmigo y los habitantes de un país con una cultura tan diferente y una manera de ver la vida un tanto peculiar para nosotros.

El trabajo es complicado ya que la mentalidad, la dinámica y las expectativas son muy diferentes a las que nosotros podemos tener aquí, pero todo trabajo tiene su fruto.

Espero haber transmitido las sensaciones y reflexiones que he sentido o al menos poder hacer una idea de ello.

La vuelta a mi normalidad me lleva a pensar en las miserias de nuestro “primer mundo”, esas que llevo viendo toda a vida. El miedo a que me quiten lo que tengo, a que me pasen por encima, perder un estatus, el orgullo...me hace pensar en los pecados capitales.

Pienso en la suerte que tenemos de tener una sanidad pública y que la gente no valora, que abusa de ella. Corriente eléctrica sin subidas y bajadas de tensión, comunicaciones, carreteras asfaltadas.

He aprendido que para realizar algunas tareas no es necesario ser el numero uno en tu especialidad, es más importante tener la capacidad de comprensión, de analizar, de empatizar, relativizar asuntos, la paciencia, la tolerancia y sobre todo la adaptación.

Algunos compañeros de nuestro “primer mundo” me han acompañado en ciertos periodos, y he podido ver como algunos viajan con sus “miserias”, esas que son adquiridas y les acompañan allí donde vayan porque no se las pueden quitar de encima. Gente que piensan que tiene mucho que enseñar y quizás poco que aprender.

La gente del Camerún tiene miserias pero son las que les ha tocado vivir, es cuestión de suerte, una lotería, pero lo viven con naturalidad y una cosa que siempre llevan consigo es la alegría, eso que la gente de nuestra sociedad viene a buscar a África. Las ganas de bailar cuando escuchan una música, de cantar o la risa y el contacto con el prójimo.



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