martes, 10 de enero de 2012

Últimos días

Últimos idas y vamos zanjando temas. Las hermanas de Tumí vienen a verme antes de que me vaya. Me traen un escrito de agradecimiento de la hermana superiora con una firma al final que dice: “Tus hermanas de Tumí” (eso me ha llegado). Visita de las dos afectadas. Una tiene problemas con el alza y como intuía le costará asumir cambios, pero insisto en el tema. La otra, que es la más joven veo que es posible trabajar con ella pero no me interesa un masaje descontracturante porque no habrá mejora a la larga. Me dedico a enseñar ejercicios correctores, movilización de columna y estiramientos. Será más productivo a la larga. Estoy contento, lo pilla todo muy rápido y la responsabilizo de los ejercicios de la otra monja. Yo no podré controlarla.
Por la noche cena de despedida en casa de las monjas del hospital. Me pongo un traje de gala tradicional Bamileké que compré en Bamenda.

Al día siguiente me viene a buscar Bálery, el conductor habitual de desplazamientos de la organización. Despedida emotiva y palabras de agradecimiento que compensan todo el trabajo y los momentos duros que se han vivido.
Durante el viaje hablo con Bálery. Es de Bamenda y contrasto la opinión que me he creado con su punto de vista. Su zona es de buen nivel económico pero la economía se basa en la agricultura. Es abastecedor de gran parte del país de frutas y verduras pero el trabajo que hay es en el campo y la mayoría de jóvenes quieren dedicarse a otra cosa. Por unos 10000 Cf puedes alquilar una vivienda familiar y en cambio en Yaundé son 30000 una similar. También es mucho más caro el nivel de vida pero hay más oportunidades de trabajo. Me da la impresión que es igual que en nuestro país. A él no le gusta la vida en la ciudad, es muy estresante pero le permite hacer el trabajo que le gusta; de conductor internacional, así lo define él.
Ahora que estoy acostumbrado a la conducción y el transporte en este país. Me da total confianza la conducción de Bálery. Parece un tanto alocada pero conoce los tramos conflictivos, avisa a los niños que caminan por la carretera a su paso y baja la velocidad en dos lugares en los que hay unos agujeros que si no los ves la furgoneta sale volando. Me pide una posición exacta de la ventanilla a los pasos por los controles policiales. La policía es muy corrupta y si la ventanilla está bajada te pueden poner una multa porque la entrada de polvo puede impedir la vista y hacer peligrosa la conducción. También si está completamente cerrada porque el calor puede provocar somnolencia. Se lo conoce perfectamente y evita toda excusa para tener conflictos con este tipo de “pajarracos”.
Hacemos una parada para que estire un poco las piernas y un hombre bromea conmigo para que llevemos en la ambulancia un cargamento de plátanos a cambio de dinero. Uno de sus niños se asusta al verme y comienza a llorar. Le amenaza con que “el blanco se te llevará” y conde el pánico. Me sabe muy mal y le digo que no le diga eso. Ofrezco unos cacahuetes que acabo de comprar y se me acercan con algo de desconfianza pero al final están contentos.

  • Es curioso, de pequeños no quieren ir con el blanco y de grandes todos se irían con el blanco, y eso que no saben que les puede esperar ni en un momento ni en otro.









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