martes, 13 de diciembre de 2011

Como pez en el agua

Primer día en el nuevo destino y ya veo que necesito un celular para comunicarme con el mundo. La monja nos lleva a la ciudad y solucionamos el tema.

El segundo día decido ir sólo y es la primera vez que lo hago.
Paseo por calles comerciales y entro en un mercado que está lleno de paradas de todo tipo. Sigo siendo “Le Blanc” y mucha gente me llama pero lo mejor es caminar sin hacer caso.
Veo mendigando discapacitados en la puerta de los mercados y la verdad es que me da mucha pena. Aquí la gente se gana el pan día a día y alguien con problemas de movilidad no me quiero ni imaginar como se las arregla para tan sólo comer.
Me fijo en el rostro de la gente que me habla y no veo maldad en sus ojos. Eso inspira confianza. Vuelta en moto antes de anochecer con una sensación agradable.

El sábado quedamos Maika (una fisio de Madrid) y yo con Jutta, una Austriaca de una organización francesa y vamos a un par de pueblos a buscar artesanía para regalos de navidad. Taxis, motos, xerradas, unas cervecitas, y vuelta a Bafoussam donde todos los cooperantes nos encontramos a media tarde para una comida-merienda-cena en una zona dónde hay muchos puestos callejeros de pescado, carne, etc.
Si he sobrevivido a esto, es que ya estoy inmunizado!!!

Domingo y volvemos a bajar al pueblo, esta vez con Juan (un fenómeno; de Madrid). Nos metemos en el Marchê B que está muy dedicado a los animales y alimentación en general. Por las callejuelas de seguida comenzamos a entablar relación con vendedores y clientes. Juan domina perfectamente el francés y eso facilita las cosas. Me parece la zona más auténtica que he visto hasta ahora. Calles de especias, utensilios de cocina, zona de carne con matadero incluido a la vista, algún dependiente durmiendo sobre el mostrador, cabezas de buey, corderos colgados en exposición, sangre en el suelo. Como dice Juan un poco “Gore”.
Vemos llegar una moto con dos tipos y un cerdo de tamaño importante atado a la zona trasera de la moto mientras chilla. Llegan a la zona del matadero y la descarga es un “show”. En la zona de aves nos ofrecen gallinas que casi nos las tiran encima. Demasiados insectos y pasamos rápido.
No ha estado mal. La gente nos para y se interesa por lo que hacemos. Un hombr
e musulmán charla con nosotros y nos da su visión de la religión y de la vida. Es una persona de principios y además con mucha clase. Merece la pena escucharlo.
Al salir Juan me dice que nunca se había adentrado en un ambiente que pueda parecer un tanto inaccesible de entrada y ya lleva aquí algo de tiempo. Igual que Santi en Yaundé, parece que me estén esperando para aventurarse a los lugares inhóspitos.

Por la tarde caminata por los alrededores de la casa. La gente saluda y los niños en especial. Paisaje muy agradable a pesar del polvo que se levanta cada vez que pasa un coche o moto. Llegamos a un barrio donde hay un gran jolgorio en un descampado. Tocan una especie de xilofón de madera y cientos de hombre esperan en grupos para entrar. Están bastante ebrios con el dorso descubierto y llevan una falda. Una imagen muy africana. Parece una celebración, y en efecto, es un funeral. El ambiente es festivo y parece que todo el mundo está contento. Tambores, música, baile, ofrendas... me parece muy curioso pero ya lo había hablado con Santi. En esta tierra hay una concepción muy diferente de la salud, la enfermedad, la vida, y sobre todo,.... de la muerte...



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