El veintitrés de diciembre volvíamos a la capital en transporte público, otra experiencia.
Llegamos a la estación y compra de billetes. Una locura de movimiento. Subimos al autobús y me siento en la última fila. ¡¡¡Perfecto!!! tengo buena vista y paso desapercibido.
Asientos rojos de “polipiel” como se diría en España pero al menos parece que hay uno por cabeza. Miro el mercadeo mientras hago fotos y hay de todo. La gente pide por la ventana y un chico con un cesto enorme en la cabeza lo baja y hace bocadillos de sardinas con la barra entera. Va pasando por diferentes manos hasta que llega a su propietario.
Mujeres con cestos llenos de gallinas.
• Por favor, abajo. Ya me tocó viajar con unas y me dio un ataque de alergia brutal.
Otro hombre lleva un par de cerdos en una carretilla, pobres.
En eso que entra otro autobús en la estación y en el porta maletas del techo hay un cerdo atado en la parte anterior y debajo de las maletas. Está boca arriba y sobresalen las patas y el morro.
• Jodeeeeeer!!!
Van subiendo vendedores de todo lo que se pueda imaginar, dan una vuelta y abajo.
Después de una hora y media de espera para que se llene de pasajeros salimos. Intento colocar a una abuela que está a mi lado un poco desorientada y no deja que unos niños se acomoden. El mayor de unos cuatro años lleva un bebe en brazos y al lado otro de unos dos.
Entre otra madre y yo conseguimos que nos entienda y partimos. Al momento alguien me pone en los brazos al bebe.
• ¡¡¡Ostia!!! yo no he pedido nada....
Bueno, la madre está repartiendo los bocadillos de sardinas y tiene faena.
Se coloca en medio del pasillo un tipo y comienza a sermonear (aquí hay mucho charlatán)
Dice que es naturópata y habla de la salud el sida...en fin de todo, y al poco recomienda un remedio para los niños que roban. Consiste en hacer un guiso con tripas de ratas pero sacándolas delante de ellos y hacer que se lo coman todo, muy natural...
El tipo va vendiendo y hace una pasta. Tiene gracia para el tema y la gente cree mucho en estos remedios tradicionales. Polvos para todo tipo de trastorno sexual, que limpia los riñones, desatasca las tuberías...en fin, multiusos (me parece que mi madre tiene algo parecido)
Viaje entretenido pero algo pesado. Otro vendedor que ya cansa, y a medio camino una típica parada para comprar cosas por la ventana.
• Lo siento, tengo que vaciar mi vejiga.
No me queda más remedio que saltar sobre los asientos ya que con la abuela y madres llenas de niños es imposible movilizar al personal.
• Eiiii XOFER, NO OS VAYAIS SIN MÍIIIII!!!!!
No sé lo que me ha dicho, pero es algo como:
• Bien, bien..
Llegada a la capital y a descansar.
La vuelta era en un principio más “arriesgada” que la ida, ya que vuelvo solo, pero Legrand se ha ofrecido a llevarme. Creía que trabajaba pero me dice que no, que ha venido para llevarme a la estación, que está en la otra punta de la ciudad.
Llegamos y la compañía que quería coger no trabaja (es Sant Esteve, claro) y lo que hay son micro buses. Uno está a punto de salir y corro para intentar subir y me dice un vendedor de tickets que está lleno (mala suerte), pero tiene otro preparado.
• ¡¡¡Mal,... muy mal!!! tendré que esperar que se llene y eso pueden ser un par de horas a pleno sol.
Se me adelanta un militar y compra un billete. Dos mil quinientos (me habían dicho que era más caro) Le pido uno y al pagar me dice que son tres mil. Legrand le recrimina. El tipo dice que son dos quinientos en la taquilla y con su comisión tres mil, y se va. Lo dejamos
Por lo menos cogeré un buen asiento.
El militar está en primera fila y me coloco detrás de él. Vienen dos más y dejan una gorra a mi lado (asientos reservados)
Adiós a la cámara de fotos. Observo a una negrita que llega y el tipo le cobra cuatro mil (aún he tenido suerte).
Delante del microbús (que parece una cafetera) hay un grupo de jóvenes charlando. Aquí las charlas pueden ser algo confusas, la gente le pone tanto impetud que parece que se estén peleando.
De repente aparece un “elemento” con aspecto de gorila con una cerveza y se la pone la cabeza haciendo equilibrio, pero no tiene mucho (la noche ha sido larga para algunos) Lo que si tiene es una musculatura que junto a su aspecto troglodítico hace que prefiera estar dentro del autobús que fuera. Se acerca al grupo que hay delante del vehículo y le suelta un guantazo a uno que se cae de espaldas y una cerveza que tenía en la mano se rompe y creo que se ha cortado.
• Vaya moviditaaaaa, y yo a dos metros.
Inician discusión, persecución, y todos corriendo detrás para ver qué pasa. Ningún militar policía ni semejante se mueve para hacer nada.
• Bueno, parece que se han alejado.
Mientra unos cuantos cogen a todo el que baja de un taxi o pasa por delante del bus para subirlo gritando:
• Bafussam, Bafussam!!!
La competencia es dura y el marketing está estudiado.
Uno que habla con el militar tranquilamente baja del bus corriendo y le mete un collejón a otro que lo desplaza tres metros.
Le grita porque está distraido mirando lo que tiene un vendedor y los clientes se están yendo a otra compañia vecina. Va al taxi donde están los clientes le pega dos voces a los captadores de la otra compañia y se lleva los clientes casi arrastrando. Nadie puede decir nada.
• Eso es estrategia empresarial...y a mí ya me va bien, que llenen el bus rápido que tengo ganas de salir.
Salimos y sobra alguna plaza, fuera de la estación para el conductor para coger una moto que suben al porta maletas del techo entre unos cuantos (están locos) Creo que estaba apañado puesto que he visto al dueño hablando antes en la estación con el conductor y seguro que la operación es de “extranjis” (aquí es muy habitual)
Pasa otro bus que llega y lleva una cabra atada en el frontal del porta maletas pero esta vez de pié.
Si la matan hoy tiene la carne más dura que la picha de un novio en la noche de bodas (ese es de mi padre)
A un hora de camino paramos en una aldea. Hay cantidad de gente y bultos para subir y....todos esos quieren meter aquí???
No he visto el portamaletas pero tiene que ir a tope. Meten unas cuantas familias en las dos últimas filas. En cuatro asientos pueden ir ocho o diez y siguen metiendo gente. Intento evitarlo hablando con un militar pero al final nos cuelan uno de más en nuestra fila y la de mi lado es una negrita con un culo enorme. Defensa en zona y consigo mantener el espacio para que mis caderas no sufran demasiado (menos mal que nunca he tenido culo)
Llegada a Bafoussam y estoy temiendo porque los motoristas no quieren ir de noche al barrio del hospital. Al final consigo liar a uno que me lleva.
Ya estoy en casa; que descanso....
Ya estoy en casa; que descanso....
En este lugar es difícil planificar las cosas. Todo requiere su tiempo, y aquí el tiempo es algo que a muchos les sobra, así que si te pones nervioso... tienes un problema mi hermano
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