sábado, 24 de diciembre de 2011

Preguntando se llega a Roma

Y a quien madruga… Dios le ayuda. Esos refranes son de mi madre, y se los he escuchado toda la vida. Hoy los hago míos.
 Veinticuatro de diciembre y a las seis estoy despierto, Me levanto pronto y me pienso el hecho de hacer una excursión. Veo a David y me dice que Cristina quiere que vaya al hospital. Como algo y para allá.
Quiere que haga un par de radiografía  a unos pacientes que están bastante mal. No me puedo negar a nada que me pida cristina, y en efecto, uno directo al quirófano. Me alegro de podre ser útil en casos de necesidad
Pregunto y me dicen como llegar al parque nacional de Mefou, pero parece que la  gente de aquí  no lo tiene muy claro. Bueno, la aventura es la aventura, y en casa no me voy a quedar. Todos duermen y quieren bajar al mercado central. Ya selo que es, una locura y más este día
Bajo en moto al barrio de enlace para coger otra  moto que me lleve a un autobús para ir al parque. El motorista dice que coja un taxi, esta muy lejos. Incertidumbre y desconcierto y la adrenalina comienza a subir.
Lo intento pero nadie me coge. Van pasando taxis a los que la gente dice dónde se dirige y si va de camino te metes y “pa  lante”.
En poco tiempo se me acerca un motorista y me pregunta a dónde voy. Habla ingles (que bien), pero tampoco es un problema, comienzo a entender el francés bastante bien.  Le explico y dice que me lleva, no hay problema. Acordamos el precio y me monto. Me lleva a un barrio cercano y me dice que ya estamos.
Nooooo no puede ser, no es el bus y el parque dice una guía que esta a 40 kms
Le explico y el tipo me dice que llame a alguien que sepa dónde esta y lo habla.
Llamo a cristina que se ha ofrecido ante de salir por si hay algún problema. Le explica y me dice que será complicado, no hay bus, y taxi para mi solo saldrá por un pastón. No tengo muchas opciones.
Negociamos y en marcha. Cruzamos la ciudad. Me estoy acostumbrando a esta manera de conducir. El conductor se llama Legrand. Una vez fuera de la ciudad la velocidad, el aire,  sensación de libertad, ventura pura,  tengo ganas de gritar.  Salida de la city y comenzamos a preguntar. Poco a poco nos adentramos por caminos cada vez mas cerrados y estamos en plena selva.  Paramos junto a un grupo de hombres y no me da muy buen aspecto. Llevan todos una turca importante, pero es navidad, y han comenzado pronto. Legrand controla perfectamente la situación y consigue la información que quería.
Llegamos y respiramos, esta más lejos de lo que creíamos.
Pago mi entrada y le digo al guía si es posible que entre Legrand. Es de aquí y no sabia ni que existía la reserva. Total el tour lo va ha hacer igual con una o dos personas. Me dice que no es decisión suya, es de la encargada, una australiana con la hablo un poco y me dice que no es posible. Legrand se resigna sin poner mala cara, pero veo que le hacia ilusión.  Al entrar le llama el guía y se une a nosotros. Me alegro. Al poco también se unen un par de belgas muy majos. Tour muy interesante con un guía profesional que transmite  pasión por su  trabajo con el que tenemos muy buenas sensaciones.  La verdad es que ver a un gorila de 250 k a un metro es impresionante. No cuelgo fotos porque el parque pide que no se divulguen. Observo a Llegrand y es pura curiosidad. Le pregunto si le esta gustando la excursión y me dice que si, es mejor que estar tragando humo es la ciudad con la moto. Me alegro, esta salida es más que unas fotos, cultura para nosotros y para la gente de aquí.
Fantástico, estoy emocionado, pensaba que no vería esta cara del país.
Le digo a Legrand que me lleve a un lugar que le guste para hacer una cerveza y un pincho de carne a la brasa.
Me lleva a un bar y charlamos un rato. Esto también me interesa. Su vida, su visión del país, de la sociedad, del trabajo, de la emigración.
Tiene 38 años, esta casado y tiene dos niños. Es de un pueblo cercano a Bafoussam y estudia bachillerato para intentar entrar en la universidad. Le pregunto que quiere estudiar y me dice que no lo sabe. Cuando se le presente una oportunidad se lo pensara. Este hombre se toma las cosas tal como viene (al final resulta que no va a ser tan diferente a mí). La moto es suya y le ayudo su hermano a comprala y le devuelve el dinero poco a poco.
Me dice que le gustaría ir a España en un futuro. Le doy mi perspectiva de la situación y escucha atentamente. Creo que toma nota. Pero sobre todo le animo a que estudie. Le puede abrir muchas puertas aquí y fuera el hecho de tener unos estudios, o al menos  eso creo.
Le doy la dirección del blog porque dice que en la escuela estudio español pero no practica y también porque tiene un entrada asegurada. Cuando le pido que me lleve al hospital me dice que quiere que mañana vaya a su casa. A las doce me viene a buscar al hospital y me lleva a su casa. No  puedo rechazar esa invitación.
Paso por el hospital y “bingo”, Santi sigue allí. Me mira y me señala con el dedo riendo y me dice:
Tio, de donde vienes?
Me hace mirar a un espejo y…ya veis las fotos





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