lunes, 5 de diciembre de 2011

Otro día

Viernes.
El día pasa tranquilo y ha sido una mañana productiva. Creo que Enmanuel hará bien su trabajo. Tras acabar la jornada quedo con un enfermero que me ha enviado Santi y quiere consultarme unas cosas. Es un chico joven con aspecto deportista. Pasamos a una consulta vacía y tiene un esguince en el tobillo y una tendinitis en un hombro. Hacemos un poco de tratamiento y ejercicios para casa. El tío se muestra muy agradecido. Seguiremos la evolución.
Mada y Santi me han propuesto salir esta noche a escuchar música en directo a un bar que hay en un barrio cercano. Buena idea, necesitamos un poco de ocio.
Al llegar a casa, a media tarde, ducha, antimosquitos, y voy al chiringuito de un vecino a buscar un cerveza. Me siento un la terraza y viene Santi. Mada está haciendo su sesión de ejercicios corriendo alrededor del patio. Le digo a Santi si quiere una cerveza y comenzamos a charlar. Le veo algo obcecado con algún tema. Últimamente pasa muchas horas en el hospital. Le pregunta a Mada cuento cuesta el tto para el paludismo. Ella ha echo un estudio, pero no lo recuerda en este momento. Empieza a comentarme un caso de una chica de diecisiete años que tiene paludismo. Le gustaría volver al hospital para resolver unas dudas. La madre de la chica se ha ido a su pueblo para buscar dinero y pagar el tto que ha recibido hasta ahora y la habitación. Vuelve el miércoles que viene y ella está sola. Ha iniciado el tto oral pero esta tarde, pero antes de venir le ha subido la fiebre a 39,5º C. No es probable que responda y necesitaría tto intravenoso. En el centro no hay nadie de servicios sociales hasta el lunes. Santi está preocupado y este mes, con lo que ha cobrado, en España no llega para ir a comprar unos zapatos. Le pregunto cuanto puede suponer el tto y me dice que unos 10.000 CF. Entro en mi habitación y le pongo 12.000 encima de la mesa.

  • No es la manera de hacer las cosas Joan. Me he encontrado con montones de casos como éste y un profesional no puede hacerse cargo económico de todos.
  • Lo sé, pero no puedes dejarme tomando una cerveza con los pies encima de la mesa después de contarme esta historia. Haremos un trato. Yo financio la “operación” y tú pones la mano de obra. El lunes hablas con la directora y expones el caso. Seguro que se soluciona.

Santi se levanta sin decir nada, se coloca su gorro y coge el dinero.

  • Voy al hospital

 
Me alegro. Podré tomarme mi cerveza tranquilo....

 

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