lunes, 5 de diciembre de 2011

Los amos de la casa

David es un chico de treintaidos años del norte del país. Siempre con una sonrisa en la boca. Se ocupa de la casa de cooperantes. Hace la comida, lava la ropa, hace la compra y limpia las zonas comunitarias. Cuando pasan por aquí gente que va a otras zonas se quedan alucinados. Allí no tienen a nadie que se ocupe de ésto. El tío es un cocinero excelente. La comida está buenísima y siempre hay variedad el repertorio. Aprendió mirando en un restaurante mientras hacia de pinche. Acude dos días a la semana a la embajada española para hacer clases de español y vive en una habitación exterior que hay en la casa. Tiene dos hijos., uno de cuatro años que vive en otro barrio de la ciudad con un primo suyo y va a verlo los domingos. Creo que pensará cada día en él pero es la situación que le ha tocado vivir. Su mujer vive en el pueblo con su hija de meses y no pueden venir con él porque su sueldo es de 30000 CF, y eso es lo que cuesta alquilar un pequeño “estudio” en el barrio. David vende las botellas vacías de agua que nosotros bebemos. Hay gente que las rellena y las vuelve a vender. Hace poco, por casualidad, los cooperantes que viven en la casa recogieron una carta a nombre de David. Era una carta de la escuela de su hijo y al preguntarle sobre ella dijo que era un aviso que si no pagaba el curso su hijo tendría que abandonar la escuela. Por supuesto que las tres personas que había en la casa han patrocinado este curso del hijo de David. El que viene, ¡¡¡Ya veremos!!!
Misifú es el otro encargado de la casa y el único blanco oriundo que hay por aquí. Lo hemos visto salir sólo por las noches. Sabe que no es muy seguro para su integridad, ya que en el barrio no hay muchos de su especie. La verdad es que el tío vive como un rey y como todos los de su condición nunca tiene bastante. Insiste en entrar en la casa y estirarse en el sofá y cuando se aburre juega con la ropa limpia que tiene tendida David y eso es motivo de conflicto entre ellos. Esta semana ha estado dos días sin aparecer y nos contó David que habían discutido. Nosotros pensábamos que estaría en alguna cazuela.



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